Proyecto abrir Vigo al mar

 

ORDENACION DEL BORDE MARITIMO DE VIGO
Concurso Nacional de Ideas. 1993

Paseo Marítimo: Proyecto 1995-1996 Construcción 1997-1998
Estación de Ría: Proyecto 1995-1998 Construcción 2000-2001
Plaza del Berbés: Proyecto 1995-1998 Construcción 2001-2003
Plaza de la Estrella: Proyecto 1997-1998 Construcción 2002-2004


La intervención arranca de la Plaza de la Estrella y se extiende hasta la Plaza del Berbés, antiguo puerto marinero de la ciudad. La Plaza de la Estrella es en la actualidad un espacio conformado por las traseras de cuatro edificios institucionales. La entrada del túnel de tráfico rodado constituye el borde oriental de la Plaza, siendo el único frente no construido. A fin de aminorar el impacto que supone la embocadura del túnel proponemos la construcción de una pieza en zig-zag, un graderío que se quiebra entre los árboles y formaliza una terraza elevada en la que situamos una cafetería-restaurante.

En el encuentro entre los Jardines de Elduayen y el mar se propone un edificio que en forma de U se inicia con una larga rampa que asciende suavemente hasta alcanzar la cota de una plaza-mirador sobre la dársena de la Laxe. Un graderío se asoma al área portuaria buscando formalizar esa intensa relación entre el mar y la ciudad. En su interior contiene la Estación de Ría, las oficinas de Turismo, una cafetería y un restaurante, piezas organizadas en torno a un amplio espacio central, vestíbulo común iluminado cenitalmente por un gran lucernario que descansa sobre las gradas del edificio. Este edificio-puerta construido sobre el túnel de tráfico rodado y el parking busca resolver en un único gesto de forma unitaria y acudiendo a una volumetría sencilla los diversos y numerosos temas planteados en este sector del Paseo.

En cuanto al Paseo Marítimo y Jardines de Elduayen la propuesta contempla la configuración de nuevos espacios peatonales, estableciendo una jerarquía entre ámbitos de estancia y recorridos, redimensionando la anchura y capacidad de los antiguos trazados viarios, tratando de ofrecer a la ciudad un conjunto diversificado pero unitario de espacios exteriores.

En los extremos de los jardines se plantean dos pequeñas construcciones. En uno de los accesos y con el fin de camuflar conductos de instalaciones subterráneas se plantea un pequeño pabellón, que no es sino una gran cubierta, apoyada en los dos volúmenes señalados, definiendo un nuevo espacio de ingreso cubierto a los jardines, al que se dota además de kioscos de flores y prensa. El estanque lateral posibilita una ingeniosa solución para la toma de aire de la ventilación del túnel a través de una ranura longitudinal, casi una línea, que divide la superficie de sus aguas.

En el extremo oriental la construcción subterránea de dos plantas de instalaciones obligaba a emerger a superficie una serie de elementos que era preciso controlar: chimeneas de grupos electrógenos, ventilación del túnel, acceso a parking, etc. Elementos que necesitan tomar aire y expulsar el aire viciado. Son como las branquias de los artefactos mecánicos enterrados. Una serie de piezas ranuradas, de lamas de hormigón protegidas por aluminio, de volumetrías similares y bien ordenadas sobre la plataforma pretenden resolver los problemas planteados al tiempo que definen nuevos ámbitos urbanos. Una amplia y ligera pérgola cubre todas las piezas exentas, dando unidad al conjunto y actuando de pórtico de acceso al jardín. La intervención se completa con la construcción de una fuente de 30 m de diámetro en la glorieta del Areal, del Control de acceso al recinto portuario, así como de los revestimientos verticales de las rampas de acceso al túnel de Beiramar, construcciones todas ellas realizadas con acero cortén.

En todas estas intervenciones así como en el diseño de las piezas de mobiliario urbano que se han producido ex-profeso para este Paseo Marítimo: luminarias, bancos, papeleras, alcorques, etc. han prevalecido criterios de economía, racionalidad y rentabilidad económica. Elección de buenos materiales -en nuestro caso magníficas piezas de granito- y una cuidada y exigente ejecución que aseguren la durabilidad y los costes escasos de mantenimiento. Criterios dirigidos a la eliminación de excesos, tan común hoy en tantas intervenciones en espacios libres, introduciendo quizá frente a la expresión personal una cierta componente de anonimato y en las que la presencia de una tenue arquitectura, en intensa relación con la naturaleza, afirma su innegable voluntad de ausentarse, para casi no ser.

Este proyecto ha recibido el premio europeo al mejor diseño urbano de 1995 que concede la revista portuguesa de arquitectura "Architecti".

Fuente: http://www.vazquezconsuegra.com/