Quiñones de León

Los jardines del pazo Quiñones de León se trazaron a finales del siglo XIX probablemente por el prestigioso diseñador de jardines portugués Oporto Jacintho Mattos por orden de su inquilino el Marqués de Alcedo.

En estos jardines de gran belleza se pueden observar especies de gran antigüedad como el camelio del jardín francés, cuya edad ronda los doscientos años, especies exóticas como los espectaculares tuliperos, originarios de Virginia y los viejos magnolios de la pradera.

Podemos observar cinco partes bien diferenciadas: el jardín de acceso, la rosaleda, el jardín francés, el jardín inglés (o "pradera de te") y los jardines posteriores y bosque.

El Jardín de Acceso

El jardín de acceso, frente a la fachada principal, da la bienvenida al visitante del pazo. Está compuesto por una rotonda central con fuente y dos ajardinados laterales.

Ha sufrido pequeñas modificaciones respecto a su configuración inicial. Para limpiar la perspectiva del pazo de elementos y realzar su alzado, se sustituyó la puerta de madera por otra de forjado, se bajó el nivel de la fuente central y se eliminaron los setos laterales.

Es probable que en el margen derecho donde ahora hay unas garitas hubiese originalmente un gran hórreo que desaparecería con la transformación de las tierras de cultivo en jardines. Una prueba de alta sociedad el hecho de poder prescindir de tierras de cultivo a favor de jardines ornamentales.

El Jardín Francés

Justo detrás del pazo, en su zona intermedia, se encuentra el jardín de mayores dimensiones llamado jardín francés por su trazado geométrico tan característico que se le ha llegado a comparar con una reproducción a escala de los de Versalles.

La parte más cercana al pazo lo forma el bello "laberinto de mirto" que hoy en día se encuentra en proceso de rehabilitación. Este laberinto está formado por un complejo trazado de setos de mirto con una fuente central que en su tiempo tenía una pareja de delfines en plomo hoy desaparecidos y sustituidos por una reproducción en granito. Su trazado es de gran belleza y es de visita inexcusable.

El sector del jardín francés más alejado es de mayores dimensiones y tiene un trazado más sencillo. Es totalmente simétrico siendo su eje un florón central.

El jardín francés delimita el jardín inglés a nivel inferior por la derecha y a la rosaleda a nivel superior por la izquierda.

En el pasillo lateral que delimita con la rosaleda se encuentra el paseo de los escudos.

El Jardín Inglés

También llamado "Pradera del Té" por la costumbre británica que tenían los dueños de tomar el té en este jardín.

Su emplazamiento está en el nivel inferior del pazo delimitado por el muro de nivel del jardín francés. Este emplazamiento le da al jardín un carácter más íntimo que a los restantes jardines.

Su diseño es mucho más sencillo que el francés. Una pradera rectangular rodeada por dos sendas de paso con varios ejemplares arbóreos y en el centro un estanque para patos con una isleta central que muestra una reproducción del pazo a escala, a la manera de las miniaturas chinas que estuvieron de moda desde el siglo XVIII.

Su diseño está asociado a la tradición romántica de gusto naturista, donde la flora parece desarrollarse libremente a excepción de las especies arbóreas.

En la parte final del jardín inglés, sobre un estanque, está una estatua del siglo XVII rescatada del olvido: "La fuente de Neptuno" situada antiguamente en la Puerta del Sol.

La Rosaleda

La rosaleda se encuentra en el nivel más alto. Su trazado es lineal con algunas pequeñas rotondas con esculturas, y a lo largo del camino se trazan arcos por donde crecen los rosales, finalizando en un pequeño rincón con una imagen de una virgen.