Juan Oliveira Vieitez (1980-90)

Nació en Pazo de Reis en 1928. Estudió ingeniería industrial. Miembro de una familia acomodada, Juan Oliveira no tiene relación directa con el arte hasta muy bien avanzada su edad. Si tuvo gran contacto con el mundo del caballo, tan presente en su obra. Los montaba y criaba para la participación en concursos hípicos.

La primera escultura que hizo fue discutiendo con un artista al que había encargado que hiciese una yegua que tenía. El escultor estaba modelando en la caballeriza cuando al ver como iba la obra Oliveira le recriminó la expresión del caballo diciendo que los caballos no saltaban de esa forma. El artista se molestó diciendo “a un artista no le puedes mediatizar” a lo que Oliveira insistió pues iba a ser el receptor final de la obra. Entonces el artista invitó a Oliveira a que probase el mismo en otro caballete. En ese momento Oliveira se sorprendió al ver como sus manos eran capaces de crear, según sus palabras: “fue el flash de mi vida cuando descubrí en ese instante que mis manos son absolutamente fieles a mi pensamiento. Todo lo que quiero realizar mis manos lo traducen”. Después de terminar la obra y cuando se iban entraron dos amigos artistas que al ver las dos obras dijeron al artista que había hecho la obra de su vida. Pero la obra que estaban halagando era, sin que ellos lo supiesen la escultura que había hecho Oliveira.

Después de esto le animaron a continuar en el mundo del arte, hasta el propio Laxeiro le dijo al ver la escultura que había hecho: “si tienes cojones tienes que seguir, porque eres la hostia, eres el mejor del mundo haciendo esto, porque nunca se interpretó el caballo en la historia del arte como tú los has interpretado”. Tras este encuentro con el mundo artístico, Oliveira se entrega con pasión al modelado realizando su primera exposición en menos de un año.

Ya en los años 70 empieza con sus primeras exposiciones despertando admiración y excelentes críticas. Sus obras recorren España y llegan hasta el extranjero causando gran sensación en Inglaterra.

Realiza sus primeros monumentos como el monumento al perro abandonado en el zoológico de Madrid o el monumento al caballo (“Pegaso”) en el aeropuerto de Madrid.

Modeló también temas deportivos, taurinos y juegos infantiles, siempre con actitud llena de un estallido dinámico en oposición a lo estático.

Monumento a Europa - 1989

En Vigo realiza primero el monumento a Europa simbolizando el mítico rapto de forma muy expresiva haciendo uso de los huecos en la forma al igual que Buciños. Siete metros de altura y 1.500 kilos de formas muy escuetas pero llenas de expresión, fuerza y ligereza.

Monumento a los Caballos - 1991

Pero su mayor obra es la que la escultura de la plaza de España, también en Vigo, donde cinco caballos ascienden por una cascada en espiral de casi 20 metros de altura. Esta obra sorprende y no deja impasible a todo el que la contempla. Esta escultura transmite tensión, dinamismo y expresividad. Un juego de ritmos, curvas, espacios vacíos y superficies llenas de recovecos. Se ha convertido ya en un símbolo de la ciudad.

También hizo los caballos que coronan el edificio del Centro Cultural de Caixanova.