Escultura pública figurativa (1970-s.XXI)

Durante el siglo XX la escultura y la pintura inician un proceso de ruptura con el pasado. Cambian las técnicas tradicionales y se pierde la importancia de la función conmemorativa y celebrativa del arte escultórico. Se inicia una búsqueda de nuevas funciones y nuevas simbologías para la expresión escultórica.

Las nuevas tecnologías irrumpen en el mundo artístico permitiendo la incorporación de nuevos materiales antes impensables que darán al escultor libertad de expresión plástica sin condicionamientos de las técnicas tradicionales.

Ejemplo de este nuevo modelo de expresión es Eduardo Chillida que en los años 60 creó esculturas de hierro forjado, volúmenes de madera de gran tamaño, incorporando a su obra elementos como el cemento, el granito y el mármol.

En la escultura española de mitad de siglo dominaban los lenguajes abstractos basados en la idea de la forma, y ésta era la imagen que se tenía de España en los círculos artísticos internacionales.

Los dos principales representantes de la escultura en ese momento eran el vasco Eduardo Chillida y el canario Martín Chirino. Ambos trabajaban el hierro y los dos eran abstractos, si bien, hoy, con la perspectiva del tiempo, se aprecian referencias al cuerpo humano o a las formas orgánicas en ambos artistas.

Chillida se inclanaba por ciertas partes del cuerpo humano, particularmente las manos, mientras que Chirino prefería las formas biomórficas.

Sólo al final de los años setenta empezaría a emerger en España una tendencia figurativa respetable. Aunque resulte tentador encuadrar a Francisco Leiro en el seno de esta corriente de la nueva figuración y el nuevo expresionismo, no podemos olvidar que su obra siempre mantuvo un carácter propio y diferente.

Se podría considerar que este cambio está enraizado en el precedente del surrealismo, en cuanto que se diferencia claramente tanto del movimiento moderno histórico como de la posición neorracionalista del minimalismo. En la medida en que los procesos escultóricos pueden dar forma al objeto y a la imagen.