Edad de piedra

Este periodo de tiempo se subdivide en tres eras arqueológicas: paleolítico, mesolítico y neolítico.

PALEOLÍTICO INFERIOR (150.000 - 35.000 a.C.)

De este periodo caracterizable por pequeños grupos nómadas cazadores-recolectores, tenemos una amplía representación de utillaje lítico, localizado en el término municipal de Vigo: choppers o cantos trabajados de Alcabre y Coruxo; bifaces de Navia, Coruxo, Bouzas y San Amaro, además de una raedera de Coruxo. Otras zonas cercanas a Vigo también están representadas: Eiras (O Rosal), Caldelas de Tui y Randufe (Tui), Figueiró y Goián (Tomiño), Coiro (Cangas), Meira (Moaña), Fntenza (Salceda de Caselas)...

Estos útiles se conseguían tallando las piedras que tenían a mano, en este caso cuarcita y excepcionalmente sílex, de este modo elaboraban piezas tan distintas como, bifaces, choppers, raederas, cuchillos, hendedores, triedros, raspadores, perforadores , además de los restos de tallas como núcleos y lascas de tipología variada. De esta colección son destacables por su maestría en la talla los bifaces de Budiño, yacimiento este último, que si bien cuenta con una datación por C14 de 26000 a. C. tipológicamente debemos situarlo con anterioridad al 35.000 antes de Cristo.

MESOLÍTICO (10.000 - 4.500 a.C.)

Es una etapa en la cual las comunidades que habitaban esta zona del litoral gallego, se especializan en la recolección y sobre todo en el marisqueo, para ello utilizan un utillaje muy característico que se ha venido a denominar picos 'Asturienses' y picos 'Camposanquienses', siendo estos el epónimo del yacimiento donde se han encontrado tales piezas.

El yacimiento más característico de esta fase de la prehistoria, es sin duda alguna la playa de Camposancos en A Guarda, del que se exhiben picos asturienses, picos camposanquienses, cuchillos, perforadores, raederas, lascas , y como novedad respecto al paleolítico destaca la presencia de pesos de pesca, que evidencian una gran actividad marina.

NEOLÍTICO O MEGALÍTICO (4.500 - 2.000 a.C.)

Esta etapa supondrá un cambio radical en el modo de vida del hombre, ya que las transformaciones económicas que conlleva, destacando la agricultura y la ganadería como las más características, y que hacen que las comunidades se sedentaricen, aumente la población y que la gente se especialice.

De la primera época neolítica apenas tenemos noticias en nuestra ciudad, pero es con la llegada del fenómeno megalítico cuando las evidencias se multiplican, siendo el máximo exponente las denominadas mámoas, túmulos, medorras o medoñas que son tumbas megalíticas, éstas están hechas para ser vistas desde lejos, como símbolo de una comunidad de muertos y posiblemente como indicador del territorio controlado por los vivos. En Vigo se han encontrado cerca de 40 túmulos megalíticos. La excavación de estos monumentos es la que nos ha proporcionado algunos de los materiales expuestos, los otros simplemente han sido hallazgos aislados. Existen varias hachas de piedra pulida procedentes de Alcabre, Coruxo, isla de Toralla, Beade, Cotogrande, Teis, Areas y Antas (Tui), Santiago de Compostela y Rebordans (Coruña y Tui respectivamente), estas dos últimas mencionadas, destacan por su pequeño tamaño además de por su color, blanco, que las hace execpcionales y nos llevan a pensar en su carácter votivo.